Importancia de la placenta

Evolutivamente la placenta es un logro tan complejo como transcendente en la aparición de los mamíferos, ha mostrado tener elementos de origen retroviral implicados en distintos aspectos de su funcionamiento. En mamíferos placentarios los genes paternos y maternos contribuyen de forma diferente pero complementaria al desarrollo embrionario. Sin la impronta de la madre el embrión es anormal, sin la impronta del padre, la placenta no logra desarrollarse.

 

En este sentido, este mecanismo ha de estar necesariamente en el propio origen y evolución de la placentación, por una parte, para que la propia madre acepte el desarrollo de un cuerpo extraño dentro de ellay en íntimo contacto, y por otra, para limitar su desarrollo impidiendo la invasión de los tejidos maternos. Según Neumann este fenómeno ha sido inducido por la presencia de partículas retrovirales defectivas del tipo IAP. Además de participar en su funcionamiento, también están implicados en su formación. Se han comprobado que antígenos de orígenes antiviral se expresan en las células trofoblasticas normales de la placenta humana, con una función muy significativa: forman parte del proceso de diferenciación morfológica de dichas células.

 

Estos fenómenos no constituyen una excepción, más del 1% de las 10.500 secuencias genéticas conocidas, que se expresan en 37 tejidos humanos se han identificado como correspondiente a retrovirus endógenos y se expresan como parte constituyente del cerebro, placenta, embrión y pulmón, entre otros. Cabe mencionar, que con la evolución del útero y la placenta, devino posible para los mamíferos proteger a sus crías en desarrollo y asegurarse de que no estuvieran expuestas a un entorno impredecible, al contrario de lo que sucede con sus parientes que nacen en huevos.

 

En otro orden de ideas, biologicamente sólo a través de la placenta es posible comprender el desarrollo del ser humano desde su etapa de mayor cambio, mayor crecimiento y mayor especialización. Es tan compleja la interacción que ocurre en ella y de la que es responsable, que muchos grupos (y de hecho así lo ha sido durante mucho tiempo) se han convencido de que su creación es producto de Dios.

 

Su importancia radica en que es el órgano de intercambio materno-fetal, a través de ella el embrión puede alimentarse durante todo el embarazo y adquirir los nutrientes necesario y el oxígeno para nacer sano y fuerte por lo que si la placenta presenta defectos en su formación, causaría embarazos que terminan antes de tiempo (prematuros) por lo que el feto puede nacer con dificultades al respirar etc. No obstante, la placenta funciona como anclaje estructural (sobre todo los tejidos maternos), y como puente nutritivo. Es un órgano excretor, respiratorio y endocrino.

 

Por lo tanto, sin el desarrollo y formación de esta no sería posible el embarazo. Es de acotar, que la placenta también se denomina “pulmón fetal” porque permite el intercambio de gases entre la circulación materna y fetal. Durante el embarazo, el desarrollo y crecimiento del feto son sostenidos completamente por la madre hasta el nacimiento. La placenta proporciona una comunicación vascular entre la madre y el feto. Esta comunicación permite a la madre aportar nutrientes al feto y permite eliminar los productos de desecho de la sangre fetal.

 

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Referencias

Acevedo, S. (2008). La placenta humana: revisión, importancia de la placenta.
Kapila, V. y Chaudhry, K. (2023). Fisiología de la placenta.
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