Los espermatozoides una vez formados ingresan al centro del túbulo seminífero y se transportan hasta la parte superior del testículo que es el epidídimo, donde tiene lugar la maduración final de los mismos. Posteriormente, estos atraviesan otros conductos en su camino hacia la uretra, tales como el canal deferente y canal eyaculador. A lo largo de este trayecto se van añadiendo a los espermatozoides diferentes sustancias segregadas por varias glándulas, como son la bulbouretrales, próstata y las vesículas seminales. Todo ello forma el líquido conocido con el nombre de semen o esperma.
Durante el coito, el semen es expulsado dentro de la vagina gracias a la eyaculación, allí los espermatozoides alcanzan el cervix y pasan por el orificio cervical, tienen que atravesar el moco cervical de la mujer. Por eso, su comportamiento será diferente si ésta se encuentra o no en fecha ovulatoria. Cuando la mujer se encuentra en período ovulatorio, secreta el moco cervical donde los espermatozoides pueden nadar y alcanzar las partes más altas del aparato genital femenino. Ese moco es fluido y facilita ese ascenso. Sin embargo, en otros momentos del ciclo femenino el moco es espeso y los espermatozoides tienen dificultades para atravesarlo.
Por otro lado, otras barreras que los espermatozoides deben atravesar son el pH vaginal, el cual aumenta entorno a la ovulación hasta llegar a 7-7.5 que es neutro, por lo que los espermatozoides depositados en esta etapa, pueden llegar a vivir de 2 a 5 días en su interior, pero fuera del período ovulatorio, mueren pasados unos 20-30 minutos, debido a que el pH vaginal está por debajo de 6 que es ácido, lo que provoca su destrucción. No obstante, otra barrera es la acción inmunológica, debido a que los glóbulos blancos de la mujer detectan los espermatozoides como células invasoras e intentan destruirlos. También, la anatomía interna del órgano reproductor femenino hay numerosas cavidades conocidas como criptas en las que muchos espermatozoides quedan varados.
Por otra parte, no todo son dificultades en el corrido, debido a que el óvulo intenta allanar el camino a los espermatozoides liberando moléculas y mandando señales. Las trompas de Falopio y el útero ejercen una fuerza de succión por medio de contracciones rítmicas y el moco cervical se vuelve menos denso permitiendo que los espermatozoides naden mejor.
En este sentido, una vez superadas la barrera vaginal, cervical y uterina, se encuentra la parte más estrecha del recorrido: la unión uterotubárica. Hasta aquí solo llegan unos pocos miles de los millones de espermatozoides que había en el esperma recién eyaculado. Seguidamente, una vez llegan a las trompas de Falopio, los espermatozoides son retenidos en las criptas oviductales, donde se produce un proceso llamado capacitación, y una vez adquirida la capacidad fecundante, el espermatozoide es liberado y se dirige hacia el ovocito. Es de acotar, que muchos espermatozoides se quedan adheridos a las paredes, agotados y sin capacidad de seguir el recorrido. Por lo que, en este punto son pocos los espermatozoides que quedan en la carrera, pues la gran mayoría se han ido perdiendo por el camino. De las pocas decenas de espermatozoides que quedan ante la atenta mirada del óvulo, solo el más fuerte y capacitado logrará ser elegido para realizar el proceso de fecundación.
En relación a todo lo mencionado, muchos espermatozoides inician un viaje en el que solo uno es el elegido para fecundar el óvulo. Asimismo, el camino hacia la fecundación es como una carrera en la que solo el espermatozoide más hábil será capaz de llegar a la meta y ganar el campeonato. Se puede resaltar, que el recorrido de los espermatozoides hasta el óvulo se puede dividir en dos grandes etapas, una es en el aparato reproductor masculino, en el que el recorrido va desde los testículos hasta el exterior. Y la segunda, es en el aparato reproductor femenino, que va desde la vagina, donde se deposita el semen, hasta las trompas de Falopio, donde se encuentra el óvulo.
Para finalizar, los espermatozoides eyaculados atraviesan un trayecto de aproximadamente unos 19cm, y pueden permanecer viables en el aparato reproductor femenino durante varios días, hasta cinco días. Pero, el óvulo liberado vive menos de 24 horas. En este sentido, el tiempo que tarda un espermatozoide en alcanzar el óvulo es inexacto, porque puede variar desde 30 minutos hasta 72 horas, que es el periodo medio de supervivencia del espermatozoide en el interior del tracto femenino.
Para más información sobre los Espermatozoides visita Biopsicosalud.
Referencias
Espejo, M., Barranquero, M., Azaña, S. y Salvador, Z. (2024). ¿Cómo es el espermatozoide? – Formación, partes y función.Grupo UR. (s/f). ¿Cuántos días pueden vivir los espermatozoides?.Instituto Bernabeu. (s/f). El espermatozoide que fecunda el óvulo, ¿qué tiene de especial?.Rodrigo, A., Gómez, E., Barranquero, M., Navarro, R. y Azaña, S. (2023). Camino de los espermatozoides – ¿Cuánto tardan en llegar al óvulo?.Tortora, G. y Derrickson, B. (2013). Principios de Anatomía y Fisiología 13ª edición. Madrid, España: Editorial Medica Panamericana.Zimmermann, M. (1997). Sexualidad Programa Educativo. Madrid, España: Cultural, S.A.
¿Te pareció interesante? Comparte y déjanos tus comentarios.